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domingo, 22 de abril de 2012

Premio//Relato



El hacerme ilusiones, luego me lleva a la tristeza, a los lloros, a estar comiendole la cabeza a mi mejor amiga por ti. Mira que me lo ha avisado, que no eras bueno para mi, que no le dabas confianza. Mira que me lo repitió veces, y yo como una tonta, defendiendote.
 Ahora me he dado cuenta con que cartas juegas. Juegas con las cartas de: "Te amo pero luego paso de ti" con esas cartas de "Amor, cielo, hermosa, pero eso a otra" 
Pero, ¿para que lo voy a negar? Me gustaria mirar a mi lado y verte, acariciandome el pelo y sonriendo. Eso, eso mismo, es lo que mas anhelo, y lo que, sé que nunca pasará, porque, por muchos "te amo" que me digas, se que no lo haces, que lo dices por no tirar la carta de "Paso de ti". Tarde, esa carta ya la he sacado yo, cielo.
Y ahora lo veo distinto, diferente, raro extraño, tonto y tantas veces cínico que parece que es jugar a hacerse daño.


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Bueno, ¿qué deciros? Que con un comentario vuestro, me sacáis una sonrisa enorme. Que, ¿por qué pongo aquí el premio? Porque el otro está más abandonadillo (pobre) y este más activo asi que aquí van las diez personitas:

Mel- Que aunque tenga ya el premio me da igual. Es mi hermana y la persona más importante de mi vida. Se lo debo todo a ella. Es la mejor persona que he conocido en mi vida, la quiero con locura. Y con ella he pasado los momentos más bonitos de mis 12 años. Chiquitita, te quiero (L)
Moni-Que también tiene el premio pero me da bastante igual. Es una persona genial, muy importante también. En serio, no te mereces todo lo que te ha pasado porque eres una persona estupenda y tendrás de lo mejor en tu vida ¿vale?
Débora-Que más de lo mismo, también tiene el premio, pero se lo doy a quien se lo merece. Pues, no te conozco mucho pero con todos tus comentarios me sacas una sonrisa porque comentas siempre y de verdad, muchísimas gracias preciosa.
C-Magnífica persona, de lo poquito que la conozco es genial. Me saca también una sonrisa con sus comentarios y que, yo me leo tu blog, pero no comento. Lo siento mucho, en serio, a partir de ahora comentaré en todas tus entradas ¿vale?
Ali-Pues también comenta en todas las entradas (o prácticamente todas) Que es super maja y una persona muy buena J
Wendy-Bueno, pues mi Wendy es mi loca. Esa que no se toma la tensión ni para atrás. Que la quiero mucho, que escribes genial. Y que te quiero, bonita <3
Luna-Pues es muy buena niña y nada, que os paséis por su blog ¿va?
Maria del Mar-Bonita, que aunque no tengas blog, sé que nos sigues (que lo he visto) y que eres muy buena nena. Te quiero, bonita <3
Andrea(C-Box)-Que la veo todos los días y es muy buena niña. Que te quiero, bonita ^^
Laila-¡Mi Laila! Que la quiero y que, aunque no comente, yo la doy mi premio. Preciosa, que, a ver si hablamos algún dia ¿va?

Y esto es todo. Ahora tenéis que pasarlo y tal tal.
NECESITO VUESTRA AYUDA. El relato de arriba, ¿os gusta? Necesito que me lo digáis ya, porque es para llevarlo mañana a un concurso de mi clase. Un besito enorme y decidme por favor si os gusta.
PD: Voy a escribir el capítulo 11 J Supongo que estará para esta noche. 

#10: "El error más bonito de mi vida".

Para él. Por ser mi error.

Después de pasar la mañana con Amanda, decidimos ir a comer fuera de casa. No quería volver a verle, puesto que en realidad, no me apetecía recordar lo que había pasado antes. Era remover el pasado que tanto me dolía, tocar la herida que aún sangraba. Era volver a construir muros que él mismo había roto con su sonrisa, y era volver al hecho de que seguía sola delante de semejante príncipe sin corona. No quería arrepentirme de lo que había sentido. De los besos que no le había dado, ni de los abrazos que se llevó sin querer queriendo. No quería arrepentirme de haber sentido tanto hacia él, ni de las cosas tan bonitas que me decía para hacerme sonreír. Mario para mí era tanto, y a la vez tan poco, que con solo el roce de sus manos en mi piel, podía llegar a tocar el cielo. No estaba enamorada de él, porque no creía en el amor y mucho menos en la distancia. Mario para mí era mi destino. El punto y final que tendría mi historia, mi vida. Mario era el único con el que me sentía yo misma, con el que no tenía que ser otra. Con el que lloraba y sonreía a la vez sin preocuparme por mis desastrosos dientes. Por mi sonrisa torcida. Él era tanto para mí, que era increíble el hecho de que no fuera capaz de mirarle a los ojos y decirle lo que sentía en ese momento. Era tanto, que me sentía culpable por haberle echado en cara lo que hizo, sin tener ni idea del por qué.
-Lo siento.-Dijimos a la vez, cabizbajos.
-Perdona, habla tú.-Me dijo él mientras que caminábamos hacia la mesa.
-No, hazlo tú.-Nos quedamos en un profundo silencio. Ninguno de los dos levantaba la mirada, ni se tocaba como solíamos hacer antes. No éramos capaces de hacer nada, porque para nosotros era demasiado el sentimiento de estar así.
-Va coño, si se ve que os queréis.-Intervino Iván de la mano de Mandy-Dale un beso ya, tío.-Mario se sonrojó.
-Un piquito.-Dijo Amanda abrazándome por detrás-Un piquito largo y bonito.-Me dio un beso en la mejilla, y me frotó con la mano mi brazo-Guapa.-Me susurró en el oído-Dile lo que sientes ahora que puedes. No seas como yo que espero siempre hasta el final.
Mandy y yo nos sonreímos cómplices. Nos entendíamos tan bien, y sabíamos lo que una pensaba de la otra, que era raro que en aquel momento no supiera que iba a ser incapaz de decirle a Mario que le quería.
Nos sentamos unos en frente de otros. Amanda se sentó a mi lado, y comía divertida riendo de cómo Iván y Mario se metían las patatas en la nariz. Yo en cambio, con la mirada perdida puesta en la calle, empecé a darme cuenta de que no echaba de menos mi ciudad ni mi gente. En realidad, diciendo mi gente solo podía decir mi madre, puesto que mi familia realmente era mi reducida. Echaba de menos de Barcelona, los helados tan baratos de mi pueblo. Quizá también, la playa y ese aroma embriagador de la brisa veraniega. Pero, ¿echar de menos a alguien de esa ciudad? Borracha. Odiaba todos los que me odiaban a mí. Nadie me soportaba ni yo les soportaba a ellos. Si estar en Madrid, ya había llorado, no me podía imaginar lo que podía estar pasando si en esos momentos hubiera estado en Barcelona. Allí no es que fuera otra más en el mundo. Es que no era nadie, realmente. Nadie.
-¿Qué te pasa, enana?-Soltó Iván con su magnífica sonrisa de imbécil.
-¿Sabes algo de Natalia?-Le dije cortante-¿Hay problemas por allí? Iván, tu sabes más que yo de eso.
-¿Por qué lo quieres saber, medio metro? Déjala en paz.
-¿Por qué la defiendes?-Saltó Amanda-¿Qué pasa Mel, te está molestando?
-No en eso.-Dije seria-Es que cuando nos marchamos…
-¿Qué pasó?-Dijo Iván-Eso no me lo explicaste.
-Tenía un diario con ella. Algo pasajero, una chorrada realmente. Es de hacía mucho tiempo, pensaba que lo tenía olvidado, pero no. Me dijo que lo iba a sacar a la luz.
-Hija de puta.-Dijo Amanda.
-¿Por qué no me dijiste nada?-Dijo Iván intentando tranquilizarme-Sabes que le hubiera dicho algo.
-¡Nos íbamos ya! Solo necesitaba joderte el viaje.-Dije intentándome aguantar las ganas de llorar.
-Imbécil.-Me dijo Iván dando uno de sus famosos abrazos en los que no sentías nada.
-Prefiero los abrazos de Mario.-Dije intentando sacar algo de pesimismo a la situación. Mario se sonrojó y se acercó a mí.
-¿Quieres uno?-Dijo rodeándome con sus brazos. Yo solo fui capaz de hundirme en ellos.
-Bueno, creo que aquí sobramos, corazón.-Dijo Iván mirando a Mandy-Vámonos afuera que quiero hablar contigo.-Amanda sonrió de forma irónica, mientras se alejaban juntos hablando. Mario se sentó a mi lado muy dulcemente, y me levantó con el dedo índice mi cara llena de lágrimas. Me besó la frente, y me apretó más contra él.
-Le dije una vez Amanda, que no quería perderla, y no la perdí. Ahora no quiero perderte a ti.
-Y no lo harás.-Dijo él.
-Tengo miedo a que cuando me vaya, te olvides de mí.-Me apoyé en su pecho-Te des cuenta de que solo fui un amor de verano.
-No, eso nunca.-Contestó-Recordaré todos estos momentos, todo lo que vivimos. Las sonrisas y las lágrimas que hemos llorado juntos. Recordaré todo, porque te recordaré. Y cuando tú me recuerdes, justo en el mismo momento en el que lo haga yo, sonreiremos. Estaremos lejos, muy lejos. Pero no lo suficiente como para dejar de sentir esto que siento por ti. No como para olvidarte, para enamorarme de otra que no seas tú. Esto acaba de comenzar, Melania. Y como me enseñó a decir Amanda, los imposibles no existen. Y por eso, nuestro amor, será para siempre.
-Nunca pensé que diría esto, pero si eres un error, eres el error más bonito junto con Amanda que tengo.
-Y si juntos somos un error, espero que todos los errores que tenga en mi vida, sean tan preciosos como tú.

#9 La historia de mi vida.



-Cuando los cerdos vuelen, cielo-le guiño un ojo y me separo de él. Me voy hacia una silla y me siento. Iván viene y se pone delante de mi.
-¿Y tú cuantos novios has tenido?-mis ojos se abren como platos. ¿A que viene esta pregunta?
-¿Por qué lo preguntas?
-Pues, por saber-baja la mirada y yo le levanto la cabeza.
-Pues, la verdad es que, uno. Supongo-abre mucho los ojos-¿Qué pasa?
-¿Sólo uno? Si tienes 16 años.
-Ya… Pero de pequeña, al ver la separación de mis padres me prometí una cosa. Nadie iba a romperme el corazón. Y así ha sido… Créeme, por mucho que parezca una niña pija, no lo soy. Al contrario. Me gusta el rap, las camisetas escotadas y los pantalones cortos. Me gusta no tener que depender de nadie. Aunque hay veces en que lo necesito. Soy dura aunque lloro a menudo. En fin, suelo ser muy bipolar. Y esta, es la historia de mi vida.
-¿Y yo? Y lo he pasado muy mal, también Amanda. Yo no soy este chico, el que ves. El que lleva polos y camisas. Yo soy el chico al que le ponen las tías como tú, el que lleva pantalones con los que se le ve todo el culo, el que lleva camisetas de “The Rolling Stones”, al que le gustaría hacerse un tatuaje y algún que otro piercing. Mira, yo también te he contado la historia de mi vida.
-Pues ya estamos iguales. Anda vamos, fuera. A dar una vuelta-estiro mi brazo y él me coge la mano. Salimos y miramos en el salón, Mario y Mel están en el salón sonrío y estiro a Iván, para no interrumpirlos. Nos metemos en mi habitación.
-No me apetece dar una vuelta.
-A mi tampoco.
-Amanda…
-Dime-le miro y me coge de la mano.
-¿Sabes dónde hay algún sitio para hacerse tatuajes?
-No, pero podemos mirar-enciendo el ordenador  y busco sitios cercanos. En eso oigo unos gritos y alguien que llora. Miro a Iván y los dos salimos al salón. Son Mel y Mario. Cojo a Mel y la abrazo. Nos sentamos en el suelo y mientras que la acaricio el pelo ella deja de llorar.
 -¿Qué pasa mi vida?-Dije  limpiándole las lágrimas-¿Qué te pasa con Mario?
-Es que… no puedo decirlo Mandy. Me duele demasiado.
-Va, corazón. Si quieres puedes. Hagas lo que hagas, o sientas lo que sientas hacia él, yo te voy apoyar. Y si te duele, y no puedes sola, déjame ayudarte.
-Pero Mandy…
-Venga, dímelo.-Dije poniéndole un mechón de pelo detrás de la oreja-¿Por qué has llorado?
-Por qué le quiero demasiado.-abro los ojos como platos. ¿Por fin lo reconoce? ¿Al fin dice que está enamorada? Sonrío y la miro.
-¿Ves? Estabas enamorada, te lo dije. Se te ve en los ojos. En como brillan cuando hablas de él o con él.
-Pero ese es el problema, no quiero estar enamorada.
-El corazón entiende a razones que la razón desconoce. Déjate llevar por una vez y dile que estás enamorada.
-¿Y tú con Iván? ¿Qué ha pasado ahí dentro?-cambia radicalmente de tema. La miro y niego con la cabeza.
-No ha pasado nada, hemos estado hablando. De cómo soy, de cómo es… En fin…
-¿Y tú cuando le vas a decir que le quieres?-ahí me ha pillado.
Pues, supongo. Que el día que os vayáis se lo contaré.
-¿Cómo? No Mandy, no puedes hacer eso.
-Si puedo y es lo que voy a hacer. Mel, tú no lo entiendes. Sé que no está enamorado de mí. Es más, creo que está enamorado de otra.
-¿Estás tonta? Él me lo dijo. Está enamorado de ti-se tapa la boca como intentando que no me de cuenta de lo que ha dicho.
-¿Cómo? ¿Y no me lo dijiste?
--resignada me contesta-Me dijo que no se lo dijera a nadie. ¿En serio no notas que está enamorado perdido de ti?
-Pues no, seré la única.
-Si, eso es-se levanta y se sacude la ropa. ¿Sabes qué? Te vas a cambiar de ropa. Yo sé como le gustan las chicas y le gustan como tú eres, Mandy. Atrevida, decidida… Y por eso, toma-me tiende esto - te vas a poner esta ropa. Ya verás cómo se le cae la baba-me río y me cambio. La abrazo.
-Gracias, por todo. Mel, te quiero mucho.
-Y yo a ti, chiquitita-la abrazo muy fuerte y me separo.
-Y ahora vámonos, quiero enseñarte algo-abrimos la habitación y vemos a Mario. Parece que está llorando. Pobre, en el fondo también me da pena. Ya hablaré con él-Chicos, nos vamos, a la hora de comer en “La Plata” ¿vale Mario?-asiente sin mirarme y nos vamos.
-Hasta luego-decimos Mel y yo a la vez.
Empezamos a caminar, deprisa, sin parar. Llegamos al famoso parque de San Isidro. A Mel se le ilumina el rostro. Me acuerdo que hace tiempo escribió sobre él y siempre lo había querido ver. Pues ahora puede verlo de cerca. Caminamos hasta la zona de las fuentes, en lasque hay algunos bancos. La pasamos y la llevo hasta un pequeño parquecito, dentro del mismo parque, vemos como los niños juegan. Mel y yo nos sentamos en un banco y empezamos a hablar.
Y así pasa nuestra mañana, entre risas, ver a los niños divertirse y recordar viejos tiempos:
-¿Ya son las dos y cuarto?-digo observando mi reloj.
-Si, ¿vamos ya con los chicos?
-Si, será lo mejor.
Caminamos y llegamos hasta el restaurante. Veo que Iván abre los ojos como platos y yo camino con la cabeza bien alta. Llegamos a ello y Mel se va con Mario, para arreglarlo. Como la he aconsejado. Iván viene a mi y se pone a muy cerca de mi cara. Respirando ambos el mismo aire. Me coge de la cintura y dice:
-Aún sigo esperando mi beso.
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¡Chicas! Espero que os guste. Siento la tardanza pero este es el tercer intento de capítulo que hago. Espero que os guste. Comentad ¿si? Un besazo a todas.

miércoles, 18 de abril de 2012

#8: "Demasiado".

Y sigo siendo como una niña, al saber que por más que llore, nadie me va a poder comprar otro juguete al que llamo corazón.

La noche había sido demasiado agotadora, y ni Mario ni yo habíamos sacado nada en claro. Se veía a leguas que nos moríamos por un beso, pero también se veía que eso llevaba el cartel de ‘imposible’ colgado desde demasiados kilómetros de lejanía. Es verdad que yo no creía que eso fuera así, era de las que pensaban que todo se podía conseguir, que nada ni nadie lo podían impedir, pero también pensaba que lo nuestro era puro amor de verano.
Mandy e Iván estaban encerrados en el cuarto, mientras que yo estaba sentada con los pies en cruz en el sillón plateado de Amanda. Llevaba los cascos de ella, y su móvil mientras que veía fotos de la noche que habíamos pasado todos. Me absorbí, tanto en mi misma, que por un momento no llegué a escuchar nada de lo que sucedía a mi lado. Intentaba buscar la razón y el causante a todos esos dolores horrorosos de mi cabeza, y a las ganas que tenía de echarme a llorar en ese momento a solas. Quizá era la distancia, o que echaba demasiado de menos a la pesada de Mercedes, mi madre. Quizá era que me ponía loca el hecho de pensar que Mario había salido con Clara a pesar de que me había dicho que le gustaba desde hacia tiempo, o el que no hubiera aparecido aún para darme los buenos días. La música subía porque apretaba más al volumen para no oír nada, y seguía pensando más fuerte que todo aquello que pudiera distraerme. De repente, alguien me tapó los ojos, y me quitó los auriculares. Se acercó a mi oído, y casi como la brisa matinal del mar, me susurró un buenos días princesa, acompañado de un dulce beso en la mejilla. Sonreí, como si todo lo que había pasado por mi cabeza nunca hubiera tenido lugar allí, y le abracé.
-¿Veo que me has echado mucho de menos, no?
Asentí como una niña pequeña moviendo mi coleta.
-Qué preciosa estás por las mañanas.
-Aún no me he pintado.-Dije-No hay ganas porque no me apetece salir.
-¿Y eso?-Me apartó del sillón, se sentó él, y luego me subió encima de sus piernas-¿Qué le pasa a mi niña gnomo?
Lo miré repulsivamente mientras se reía y me cogía de las manos.
-Veo que estás de mal humor. Será mejor que no te caliente si no me quiero llevar un bofetón, ¿verdad?
-Efectivamente.-Contesté-¿Y qué tal tu noche? ¿Muy sola? ¿Has estado con alguien? ¿Has echado en falta algo?
-Hey catalana, tranquila.-Sonrió-Despacio que me lías. Mi noche ha sido sola y triste. No he estado con nadie, y he echado de menos tu voz y tu sonrisa. ¿Y la tuya?-Me quedé en blanco y roja como un tomate. Por suerte Iván y Mandy salieron cogidos de la mano miraron al comedor, saludaron a Mario, y volvieron a entrar sin decir nada más. Me quedé en silencio durante varios instantes, y cerré los ojos intentando aguantar lo que llevaba encima.
-¿Y tu noche, mi niña gnomo?
-Con mi Manolita. Con ella ya soy suficientemente feliz.-Dije en un tono demasiado cortante-No necesito a nadie más en mi vida.
-¿Ni a mí?-Contestó tocando el pelo-¿No me necesitas para ser feliz?
-¿Porqué saliste con Clara, si yo te gustaba?
-Sabía que saldría esto.-Dijo llevándose las manos a la cabeza y suspirando-Es demasiado complicado.
-Soy demasiado lista para entenderlo.-Dije mirándole a los ojos-¿Por qué? ¿No sabías el daño que me hacías haciéndolo?
-No tengo perdón, y lo entiendo.
-No, no lo entiendes. ¿Es que no sabías que me hacías daño, Mario? ¿Te piensas que soy de piedra, o qué? Tío, me jode saber que ella está más cerca que tú. Que tus te quiero eran para ella, y no para mí. No, no lo sabías. Lo hiciste sin querer, como todos los tíos hacéis. Estoy harta de ser siempre el segundo plato de todo el mundo. De que nunca sea la primera opción, porque hay muchísimas chicas mejores que yo. Harta de que la única persona que me quiera sea Amanda. De que no tenga a otra en mi vida, porque nadie ninguna vez se ha preocupado por mí. Harta de seguir fingiendo que estoy bien, cuando en realidad necesito que me des un abrazo ya, y salgamos de aquí. En serio Mario, no te entiendo ni te entenderé nunca, al parecer.
-Mel… No sabes porque lo hice.
-Y no sé si me apetece saberlo. No sé si lo que quiero hacer es coger las maletas e irme con Manolita e Iván, y no verte. O si de verdad lo que me apetece hacer es pasar este mes contigo, y ser feliz a tu lado aunque sea poco tiempo. No lo sé, y dudo mucho que lo sepa. Te necesito en mi vida tanto como necesito a mi mejor amiga. Pero tú, a diferencia de ella, desaparecerás. No eres para siempre, Mario. No lo eres ni lo serás nunca. No puedo vivir sin ti, y lo reconozco, pero también sé que tengo que acostumbrarme hacerlo. Porque si no lo hago ahora…-Rompí a llorar. Me apoyé en el hombro de Mario, pero enseguida salió Mandy y me llevó a su cuarto. Mario se quedó en la puerta de la habitación, esperando en el salón a que saliera, e Iván intentaba que le explicara que había pasado. Amanda me mira, sorprendida pero con ese brillo en los ojos que me indicaba que iba a llorar ella también. Me eché a sus brazos como una niña pequeña, y nos sentamos en el suelo con la espalda en su espejo. Amanda me susurraba cosas preciosas y me tranquilizaba tocándome el pelo mientras yo lloraba. Pero aún así no era suficiente para que este dolor se pasara, porque había aguantado mucho tiempo así- Clara me había dolido desde el momento en el que supe que estaban saliendo, y desde el primer te quiero que se habían dicho. Era como una especie de etiqueta en una chaqueta. Te raspa, te duele. Te molesta porque sabes que está ahí, y que para quitarle tienes que cortarla con unas tijeras. Clara era como la etiqueta de mi corazón. Estaba ahí, porque sabía que aún era importante en la vida de Mario. Sabía que él, a pesar de que sentía mucho por mí, aún quería a Clara. Aún sentía esos te quiero, y estaba segura que cuando cerraba los ojos el primer rostro que se le aparecía, era el de ella. Era una puta etiqueta, y me estaba tocando lo que no sonaba, cuando a Mario se le humedecían los ojos al hablar de ella.
-¿Qué pasa mi vida?-Dijo Amanda limpiándome las lágrimas-¿Qué te pasa con Mario?
-Es que… no puedo decirlo Mandy. Me duele demasiado.
-Va, corazón. Si quieres puedes. Hagas lo que hagas, o sientas lo que sientas hacia él, yo te voy apoyar. Y si te duele, y no puedes sola, déjame ayudarte.
-Pero Mandy…
-Venga, dímelo.-Dijo poniéndome un mechón de pelo detrás de la oreja-¿Por qué has llorado?
-Por qué le quiero demasiado.

#07 Hasta el fin de mis días.



Amanda.
-¿Estás bien? Mel suele ser muy burra-le toco la mejilla y se la acaricio, mientras le miro a los ojos.
-No cal que me lo jures, pero es la primera vez que me da un bofetón-se ríe y yo con él.
-Bueno, pero no te duele, que es lo importante, ¿no?-pasa su mano por mi cintura.
-No, no me duele-dice en un susurro. Paso mis brazos por alrededor de su cuello. Nos vamos acercando cada vez más pero en ese instante, oigo a alguien toser.
-Bueno, Manola, vámonos al burger-dice Mario pasando su brazo izquierdo por la cintura de Mel.
-¿Manola? Mira que yo también se partir caras, ¿eh?-le miro amenazantemente mientras que Iván me coge por la cintura, no vaya a ser que haga lo mismo que Mel anteriormente.
-Vámonos ya-empezamos a caminar todos hasta el Burguer King, entramos y pedimos cuatro hamburguesas. La cena transcurre entre risas y tonterías, ya que, es lo único que sabemos hacer.
-Bueno, voy al baño-me levanto.
-Vale, ¿te acompaño?-me pregunta Mel levantándose ella también.
-No, no. Déjalo, no me voy a perder-me río y ella también.
-Vale.
Me dirijo hacia los baños, entro en una de las cabinas y me agacho, poniendo las rodillas en el suelo. Precipito mi cabeza hacia el agujero y meto los dedos en mi boca, noto como la hamburguesa recién tragada sale por la boca. Con un “Puag, que asco” tiro de la cadena y me voy a lavar la boca. Me lavo los dientes y salgo normal pero cuando me voy acercando a la mesa, sonrío mucho. Iván está solo, los otros dos, a saber donde se han ido:
-¿Dónde han ido los otros dos?
-No lo sé-me contesta Iván-Se levantaron, se despidieron y se fueron.
-Bueno, entonces, ¿te enseño Madrid?
-Vámonos-se levanta y me coge de la mano, como ha hecho tantas y tantas veces hoy.
-Bueno, solo te puedo enseñar el barrio porque Mario no me ha dejado los bonobús y no me apetece pagar-se ríe.
-Vale.
-Mira, esté es mi antiguo colegio. Una mierda lo sé. Y aquello…-así transcurrió la noche enseñándole todo Carabanchel y notando su mirada sobre mi cuerpo, fija. Sin moverse. Cómo si quisiese rememorar el momento.
2 horas después.
-¿Qué hora es, Iván?-quita el brazo de alrededor de mis hombros y mira su reloj.
-Las doce y veinte-abro los ojos como platos.
-¿¡Las doce?!-asiente-¡Corre vámonos!-nos levantamos del banco y empezamos a correr. Suerte que estábamos cerca de casa. Entramos y…no hay nadie.
-¿Por qué hemos corrido?-dice Iván separando las palabras con un suspiro.
-Para que Mario no me “echara una bronca” pero creo que se la tendré que echar yo a él.
-¿No están?
-No. ¿Les llamo?-digo sacando el teléfono de mi bolsillo. Iván me detiene.
-Déjales que se diviertan, anda-se acerca a mi y pone mi pelo detrás de mi oreja. Me acaricia la mejilla y me mira a los ojos-¿Sabes que te has puesto muy guapa?
-Muchas gracias-me sonrojo.
-La verdad, la pura y cruda verdad-se acerca cada vez más a mi hasta que, se abre la puerta y se oye un suspiro. Seguramente de Mel.
-Mario, corre, vámonos-susurra Mel, lo suficientemente alto como para que lo oiga.
-¿Pero por qué?-Mario habla mucho más alto-Iván, al darse cuenta de la presencia de los desaparecidos, se separa lentamente de mi, con cara de pena.
-¡Ves! ¡Ya les has cortado el rollo! Si es que…-le da una colleja que resuena por toda la casa.
-No pasa nada-digo sonriendo amargamente-Yo me voy a dormir ya, buenas noches a todos.
-Buenas noches, Mandy-Mario me da dos besos. A Mel otros tantos y a Iván un apretón de manos.
-Yo también me voy-Iván me mira y me acaricia la mejilla-Descansa.
-Lo mismo te digo-le sonrío y le doy un beso-Mel, ¿te vienes?-asiente. Entramos a la habitación y me sonríe.
-¿Os habéis besado?-pregunta ansiosa por mi respuesta. Niego con la cabeza y ella entristece rápidamente-Siento haber entrado…-la interrumpo.
-No te preocupes además, es demasiado pronto, ¿no crees?
-Boba, le conoces desde hace años y casi mejor que yo. Además, se nota que os gustáis. Hay chispas cuando os miráis.
-Mentira, además sería imposible estar con él.
-Mandy, recuerda: “Los imposibles no existen”
-No utilices mis frases, guarrilla-la envío una mirada amenazadora y me río a carcajadas.
-Va, Mandy, os gustáis. Deja de negarlo.
-Lo negaré hasta el fin de mis días.
-Bueno, haz lo que quieras, me voy a dormir. Buenas noches, mi niña. Te quiero-se pone el pijama rápidamente y me da un beso en la mejilla.
-Y yo, mi vida, y yo-se tumba y yo hago lo que hizo ella anteriormente. Me meto en la cama y pensando, me quedo dormida.
Al día siguiente.
Me despierto oyendo unos susurros, agudizo mi oído y escucho mejor:
-¿Por qué no la has dicho que estás enamorado de ella?-dice una voz parecida a la de Mario.
-No puedo tio, son muchos años…-ese es Iván. La tripa se me revuelve, ¿de quién están hablando?
--Va, Iván, ¿eres un miedica? No. Pues va, díselo-esa es Mel. Yo me estoy liando.
-Vale…Cuando pueda y me atreva, se lo digo-Oigo pasos y Mel me mueve.
-Mandy, despierta-abro los ojos y la miro con una sonrisa.
-Que guapa eres, joder-se rie y la abrazo.
-Te echaba de menos estos meses.
-Y yo a ti, vida.
-Buenos días, bella durmiente-Iván entra en la habitación y yo me tapo la cabeza con las sábanas.
-¿Qué hace?-le pregunta él a Mel.
-Tengo pelos de loca-ellos se ríen-No me hace gracia.
-Tú estás guapa de cualquier forma-dice Iván.
-Eso es mentira, soy muy fea.
-Como vuelvas a decir eso te pego-me amenaza Mel. Se acerca a mi cama y empieza a hacerme cosquillas.
-¡Parad!-río y río pero no paran.
-Cuando digas: “Os quiero Iván y Mel”-dice el primero.
-¡Nunca!-me hacen más cosquillas aún- Vale, vale “Os quiero…”
-¿A quién quieres?
-A vosotros, ¡parad ya!-pego un grito y paran.
-Uuuu, Mandy…-dice Mel.
-¿Qué?
-Que ahora si tienes pelos de loca-se ríe.
-¡No!-me tapo con la manta.
-Va, vístete que quiero ir a dar una vuelta.
-¡Voy!-me levanto rápido de la cama y echo a Iván de la habitación.
-Vale, vale, pero me voy porque yo quiero-dice este antes de cerrar la puerta.
-¿Qué me pongo?-abro el armario y empiezo a mirar.
-Voy a ponérmelo-me lo pongo.
-Dios, que bien te queda-sonríe y me da un abrazo-Sal, vamos-me empuja hacia la puerta y veo a Iván que me está mirando de arriba abajo con la boca abierta.
-¿Qué pasa?
-Que… estás muy guapa-sonríe y yo me sonrojo, como siempre que me dice un cumplido.
-Muchas gracias, tu también.
-Bueno, vámonos. ¿Dónde vamos hoy?
-Básicamente, a cualquier lugar.
-¿Y eso donde está?-dice Mel.
-Pues en el País de Nunca Jamás-respondo sonriente, como una niña pequeña.
-¿Aún sigues creyendo en eso? ¿Cómo en E.T?-dice el graciosito de Iván.
-¿Quieres que te pegue?
-No te atreverías-me acerco hasta tenerle a cinco centímetros de mi cara.
-¿Tú crees?
-Yo creo.
-¿En serio?
-Chicos, ¿cuándo os vais a besar?-dice Mel mirándonos con una sonrisa-enrojecemos los dos y nos separamos.
-¿Perdona?
-Como no os beséis os juro que moriré-exagera mi amiga.
-Pareces andaluza, no veas como exageras.
-Eso me lo dice mi abuela-me contesta Iván.
-Tú estás buscando que te pegue ¿no?
-No, claro que no-pone una sonrisa gilipollas como contradeciéndome.
-¡Ya verás!-echo a correr detrás de él. Me recorro toda mi casa hasta que se mete en su habitación. Le rodeo contra la pared y él me da la vuelta, quedando al revés. Yo contra la pared y él con sus dos brazos a los lados de mi cabeza.
-Entonces…¿cuándo nos vamos a besar?
……………………………………………………………………………………….
Corto, ni me lo he repasado, pero tengo que estudiar y quería subirlo antes de hacerlo. Espero que os guste. Y el siguiente le toca a Mel. Un besazo a todas.
PD: Gracias por los comentarios, sois las mejores <3

lunes, 16 de abril de 2012

#6: "Te mentí".


Mel.

Abracé a Amanda con todas mis fuerzas, y sonreí.
-¿Cuántos momentos, verdad? Éramos niñas.
-Sobre todo  tú. La primera vez que te vi, pensé que me habías timado y realmente no tenías catorce años. Eras, y eres una enana. Y lo seguirás siendo.-Se echó a reír.
-¡MI MAMÁ ME DA POTITOS Y A TI NO!-Dije alargando la o mientras Mario se reía.
-¿Es o no es una enana?-Dijo Amanda intentando mirar a Mario mientras me cogía y me hacia cosquillas.
-Es una enana.-Afirmó él.
-¡MARIO MIRA QUE TE ENGANCHO!-Le dije girándome hacia él-¡No me tientes que te engancho!-Contesté con una sonrisa.
Me cogió de la mano, como había hecho antes, y me atrajo muy cerca de él.
-No si antes te cojo yo.
Me sonrojé y Mandy soltó su famoso: “Ooooooh” Seguido de varias palmadas alegres.
-¿Nos vamos?-Dijo Iván asomándose por la puerta-Anda, mírala la desaparecida.
-Chs, calla.-Contesté mientras me separaba de Mario-Vámonos venga.
Salimos todos de casa de Amanda, y nos metimos en el ascensor. Iván y Amanda se miraban cómplices, buscando algún hueco para hablarse. Mientras tanto, Mario buscaba mis manos para entrelazar sus dedos con los míos y hacerme sonreír como solo él sabía hacer.
El ascensor se paró en la planta baja. Amanda e Iván salieron los primeros, sonriendo y llenando la portería de risas, mientras que yo y Mario, siendo mucho más mayores que ellos, íbamos sonrojados de la mano. Recordando que había pasado en el parque y mirándonos al hacerlo.
Cuando llegamos al parque, Mario se sentó cerca del lago, y me invitó a sentarme a su lado. No teníamos nada que decirnos, es más, hablaba demasiado, y en esos momentos me había quedado en blanco, y él buscaba en su cabeza algún tema del que poder sacar una conversación decente. Me decanté por decirle, que le parecí la primera vez que me vio. Él, siendo sincero, me dijo que a primera vista, y estando con Clara, no le había llamado la atención. Hacía años que nos conocíamos aunque estuviéramos a distancia, y nunca se había planteado mirarme de otra forma que como la amiga de su vecina. Yo, en cambio, pensé en las noches en las que soñaba, que nuestra conversación cambiara radicalmente. Pero también, en las veces que me había cagado en su novia, por el hecho de estar más cerca de él que yo. Seguimos hablando, y llegamos a la conclusión, que en un punto de nuestras vidas, nos llegamos a gustar.
-¡Hey, Mel!-Miré hacia Amanda-¿Me has oído?
-Perfectamente.-Le contesté intentando que no se diera cuenta de que era mentira.
-Repite la última palabra que he dicho antes de esta frase.
-Preciosa.-Me acerqué a ella y le di un beso en la mejilla-Perdóname, estaba ausente.
-Ya te he visto ya.-Me devolvió el beso, y me cogió del brazo-Estaba diciendo-me dijo mientras Iván se iba hablar con Mario-que vamos a ir a un McDonald’s.
-¿Y eso?-Dije yo.
-Ya, a mí no me hace mucha gracia por el tema de las calorías-le pegué en el brazo-, ¡Bruta!-Me eché a reír.
-Pero…-Dije continuando la frase.
-Iván se ha empeñado en que es la mejor idea, y que no queda alternativa. Tampoco te quiero llevar a un restaurante pijo y refinado donde no la podamos montar, pero ya me entiendes. En la hamburguesería de momento estaremos bien. Ya si eso, mañana te llevo a comer las dos solas a un bar de debajo de mi casa, y tenemos tú y yo una charla de chicas.-Dijo mirando hacia ellos-O esta noche.-Acabó.
-Me parece bien, Manolita.-La abracé, y volvió a reaparecer Iván.
-Señorita…-Me dijo quitándome de en medio.
-¡ES MI AMIGA!-Dije riéndome mientras me alejaba-¡Mira que te llevas un sillazo en la boca!-Se echó a reír, y me miró desafiante.
-¿Eres tonta, o peinas calvos?-Sonrió, como solía hacer cuando quería picarme, y me volví a acercar para chulearle delante de sus narices.
-Peino a tu padre, gilipollas.-Amanda estalló a carcajadas, mientras Mario se acercaba y se unía a la pelea que íbamos a tener mi amigo y yo.
-Enana. Medio metro. Mocosa. Bajita de mierda.
-Repítelo más fuerte.
-¡ENANA, MEDIO METRO, MOCOSA, BAJITA DE MIERDA!
-¡Verás!-Me puse de puntillas y le cogí del cuello de la camiseta de pijo que gastaba. Lo bajé hasta mi altura, mientras Mario y Mandy se apartaban, y le solté una bofetada grande y ruidosa.
-¡Burra!-Dijo mientras se acariciaba el rostro, y le decía a Mario que me cogiese de la cintura.
-¡No me calientes, Iván! ¡No soy bajita, soy corta de huesos!
-¡Tú tía!-Dijo mientras se reía. Lo miré desafiante y me lancé otra vez para pegarle.
-Mel por dios.-Me aguantó Mario-Lo vas a matar.
-Eso intento.-Dije poniendo voz amenazadora mientras Mandy tocaba la mejilla abofeteada de Iván.
-Que bruta eres.-Dijo sentándome en un bordillo alto.
-¡Se ha metido con mi estatura!-Sonreí y me dio un abrazo.
-Estás preciosa con esa estatura. Eres como una muñeca de porcelana.-Me sonrojé.
-Nadie nunca me había dicho eso.-Dijo jugando con sus manos-Muchas gracias.
Mario y yo nos miramos nuevamente como llevábamos haciéndolo toda la tarde. Me bajó de allí donde me había sentado, y nos acercamos a ver como estaba mi amigo y yo. Mientras caminábamos hacia ellos, vi como Iván pasaba su brazo por la cintura de Mandy, y en como ella le rodeaba con los brazos por el cuello. Estaba a punto de ver un beso en directo, cuando de pronto Mario se acercó a mi oído.
-Respecto a lo del parque…-Dijo con un tono suave-Te he mentido un poco.
-¿En qué?-Dije sin apartar la vista de mis amigos.
-Me gustas desde la primera vez que te vi.
***
Subo porque Manolita quiere que lo suba, pero en realidad este iba a ser para mañana :) Espero que os guste, porque le había dicho, que si no había más de tres comentarios no lo subía ;) Principalmente porque no quiero que haya gente que lea esto antes de leer el suyo, porque aquí esta la continuación :)
Un besazo chicas, y hasta mañana <3

#5 La noche más inolvidable de nuestra vida.


<img primera="imagen.jpg" segunda="pepito.jpg" onmouseover="this.src=this.segunda" onmouseout="this.src=this.primera" src="imagen.jpg">
Para tí, Mel. Espero que te guste.


Iván y yo vamos caminando hasta el bordillo de la piscina, nos sentamos y empezamos a hablar. El socorrista, nos mira, más bien, me mira. Se levanta de su silla de plástico al sol y empieza a caminar hacia nosotros. Cuando llega, se para a tres pasos y dice:
-¡Hay que ver que chicas más guapas hay en esta piscina!-me sonrojo y le miro, entrecerrando un poco los ojos a causa del sol.
-Perdona, ¿a quién le dices?-se ríe y me señala con la cabeza.
-A ti, preciosa. ¿Quién más si no?
-Pues a todas las chicas que hay por aquí, muchísimo más guapas que yo-Iván me mira.
-¿Qué dices? Eres la chica más guapa y más perfecta que he visto en todo lo que llevo trabajando aquí-me río y noto como Iván se va poniendo cada vez más rojo.
--me río-Va, tío, no me apetece ligar hoy, ¿eh? Va, hasta luego-el socorrista se sienta en el bordillo y me mira fijamente.
-Que raro, ¿en serio? Bueno, podemos ir a otras cosas-se me acerca y yo me aparto. Iván se levanta, se pone su camiseta y se va.
-Iván, ¿dónde vas?
-A algún lugar en el que pueda estar solo y no sea un aguantavelas-sale corriendo hacia la puerta. Me levanto y el socorrista me agarra la mano.
-Venga chica, quédate aquí, conmigo.
-Que me sueltes, imbécil-voy a las toallas y veo que Iván se ha dejado el móvil. Lo cojo, me pongo una camiseta y unos pantalones y salgo dispuesta a encontrar a Iván.
Camino deprisa para ver si consigo alcanzar a Iván, miro a todos lados, pero no le encuentro:
-Iván-grito-Va Iván, ven. Que no conoces Madrid-nada. Silencio, el silencio más absoluto del mundo
Camino y camino, pregunto a toda la gente que se ,e cruza, pero me dicen que no le han visto. Llego hasta el parque y veo a Mel y Mario, muy juntos, acaramelados. Prefiero no interrumpirlos, no sería buena. Paso y paso calles, llego hasta otro parque y le veo. Sentado en un banco con la cabeza agachada, los codos sobre las rodillas y las manos juntas. Camino hacia él, cuando estoy en frente, levanta la cabeza y me mira. Tiene la mirada triste, no sé que le pasa:
-¿Sabes el susto que me has dado? No te habías llevado el móvil y estás muy lejos de la piscina, tío. En serio, me has asustado, mucho-no me contesta, se queda en silencio.
-Lo siento…-dice con un hilo de voz. Me siento a su lado y le abrazo. Sé que lo necesita, aunque no sé porque.
-¿Qué te pasa?
-Es que no me gusta estar de aguantavelas, ya te lo he dicho.
-Pero vamos a ver, ¿no has oído lo que le he dicho? Que me dejaran en paz. Que no es él el que me interesa, Iván-me mira.
-¿Y quién te interesa?-pregunta levantando las cejas. Yo enrojezco.
-Otra persona..-bajo la mirada.
-¡Dímelo!-me empieza a hacer cosquillas y me río.
-Te lo diré en un tiempo, anda, vamos a volver-nos levantamos del banco. Me coge de la mano y me pongo como un tomate. Empezamos a caminar en silencio.
Volvemos a la piscina y recogemos las cosas. Mando un sms a Mel, diciéndole que volvemos a casa. Salimos y cogemos el autobús. Vamos riendo todo el camino, hablando de tonterías y no tan tonterías. Llegamos a la parada. Bajamos el autobús y caminamos hasta mi portal. Abro y subimos:
-¿Te duchas tú primero? ¿O me ducho yo?-pregunto a Iván mientras dejo las bolsas en mi habitación.
-Me ducho yo, mientras vas pidiendo unas pizzas para cenar ¿no?-dice quitándose la camiseta. Se me cae la baba, pero miro hacia otro lado para que no se note.
-No, vamos a ir a cenar por ahí. Os enseñamos Madrid nocturno-nos reímos.
-Vale, pues ahora salgo-coge su ropa; unos vaqueros y una camiseta azul y blanca, a juego con sus ojos.
Mientras tanto, yo me saco unos pantalones cortos vaqueros de cintura alta, que me regaló Mel por mi último cumpleaños. Una camiseta de tirantes blanca y una chaqueta del mismo color que los pantalones. De calzado, me saco unas cuñas blancas.
Dejo de oir el grifo del agua y oigo un “Mandy, te toca.” Salgo de la habitación con mi ropa y veo a un Iván en vaqueros, si, pero sin camiseta. Con pequeñas gotas recorriéndole el torso y el pelo húmedo:
-Voy-digo babeando.
-¿Te traigo un babero?-me mira y me cierra la boca. Yo le doy una colleja y entro al baño.
Me ducho y pienso, raro en mí, pero creo que debo pensar. Pienso en que es íncreible que vayan a pasar un mes aquí, conmigo. Los dos. Me lavo el pelo y el cuerpo y salgo. Me seco y me visto. A diferencia de Iván, yo si que me pongo camiseta. Me rizo el pelo con la espuma y me aliso el flequillo. Me maquillo un poco y oigo un quejido. Salgo con el cepillo en la mano por si hay alguien. Camino lentamente y llego a la habitación de invitados, allí le veo a él. Sacando un paquete envuelto, rosa y verde con un lacito en negro. Me vuelvo rápidamente al baño, para que no me vea. Y termino de maquillarme. Salgo y llamo a Mel:
<-Enana, ¿dónde andáis? Que nosotros ya estamos preparados.
-Ya vamos para ya, Manoli. En cero coma estamos.
-Eso espero, que te tengo que contar.
-Aaahh-chilla Mel-Va, va, ya llegamos. Corre Mario-me río.
-Adiós enana.
-Adiós princesa.>
Me siento en el escritorio y empiezo a dar vueltas con la silla:
-You don’t want me, no. You don’t need me. Like I want you, oh. Like I need you-empiezo a cantar mi canción favorita. Siento la música y empiezo a moverme a su compás con los ojos cerrados. Oigo unos pasos y dejo de oírlos. Abro los ojos y veo a Iván apoyado en el marco de la puerta, sonriendo:
-Hola, Taylor Momsen.
-Hola-sonrío-¿Te la sabes?
-Se la he oído cantar alguna vez a Mel-sonreímos los dos a la vez y nos miramos a los ojos. No nos decimos nada, pero nos lo decimos todo.
-Es nuestra canción favorita…-recuerdo cuando me la enseñó, cuando se me empezó apegar y cuando me la metí en el móvil. Entonces no dejé de cantarla ningún día.
-¿De las dos?-preguntó sorprendido.
-Si, de las dos-sonrío, otra vez.
<Pa, pa, pararapaparara, pararapaparara. Siento que vuelo cuando te tengo frente a mi, siento que vuelvo a vivir. Oigo mi corazón bombeando fuerte en mi interior…>
-Mi móvil-miro la pantallita y es él, el chico que me hizo tanto daño, y que ahora vuelve, seguramente para remontar la carga. Óscar.
<-¿Qué quieres?-pregunto borde-No tengo todo el día, estoy ocupada.
-¿Cuándo me perdonarás?
-¿En serio esperas que te perdone? ¿Después de que me engañastes, me lo negastes y al final te encontré con ella en mi casa? ¿En serio lo esperas, Óscar? Pues si es así, espera sentado-cuelgo el teléfono y rompo en lágrimas. No lo soporto más, estoy harta de que me siga preguntando si le perdono. Después de lo que me hizo…
-¿Estás bien?-pregunta Iván. Niego con la cabeza y me abraza.
-Gracias, Iván. Eres el único que me apoya, a parte de Mel…
-¿Qué ha pasado? ¿Quién era?
-Ya te lo contaré, hoy no. Voy a pintarme otra vez, ¿va?-sonrío amargamente y voy al baño. Empiezo a pintarme y noto una mirada en mi nuca, me giro y veo a Iván mirándome, como antes. Sonrío y me responde igual.
-Por favor, no se lo cuentes a Mel.
-Por ti…
-Por mi..
-Vale, no se lo diré-sonríe.
-Confio en ti-termino de pintarme y entran por la puerta. Riendo a carcajada limpia.
-Ya estamos aquí.
-Ven, Mel, que te ayudo a coger la ropa.
-Vale-vamos a la habitación y cerramos la puerta. Mel empieza a hacer gestos rápidos y a sonreír. Yo me río.
-No ha pasado nada-se pone seria y se cruza de brazos. Parece una niña pequeña.
-¿En serio?
-En serio, Mel. Se fue de la piscina porque el cayo del socorrista me estaba tirando la caña. Se enfadó y se fue.
-Uuuh-dice Mel.
-Calla que sigo-guarda silencio y continúo-Cuando llegué al parque hablamos y decidimos volver a casa. Cuando llegamos se fue a duchar y estaba tan… ¡Ay!-Mel me da una colleja.
-Estás más verde que una lechuga, hija mía.
-Déjame. Soñar es grátis.
-Cierto. Bueno, en lo que yo me ducho, sácame la ropa, anda.
-Voy.
Ella se va y yo le saco unos tejanos largos con una camiseta que dice “I’m Young and in love” su camiseta favorita y la que mejor la viene en estos momentos. De zapatos, unas cuñas y le saco una chaqueta bonita. Preparo el maquillaje y me siento en la silla, otra vez. Miro a todos lados y encuentro un pequeño álbum en el que hay fotos mías y de Mel. Las miro con una sonrisa en el rostro y voy pasando las hojas, rememorando las historias que hay detrás de cada foto. Esas historias que me encantan y que viví con ella:
-¡Nuestro álbum!-grita Mel. Cierra la puerta, se pone rápidamente la ropa y se sienta a mi lado.
Viendo las fotos, pasa el resto de tarde. Riendo y rememorando viejos tiempos. No tan viejos, pero de hace algunos años. De repente llaman a la puerta:
-Chicas, ¿nos vamos ya?-pregunta Mario al otro lado de la puerta.
-¡Si!-dice Mel.
-Vamos a pasar la noche más inolvidable de toda nuestra vida.
…………………………………………………………………………………………………………......
Larguito ¿eh? Espero que os haya gustado la historia ya se va poniendo interesante ¿no? Pues eso, espero que os haya gustado. Un beso a todas, y gracias por los comentarios. ^^

domingo, 15 de abril de 2012

#4: "A muchísimos más sitios"

{Capítulo para mi Adri. Porque te quiero <3}

Mel.

Miré mi helado ya derretido por el calor, y chupé las últimas gotas que le caían. Lo tiré a la basura, y me senté cerca de Mario. No sabía qué hacer o incluso que decirle, porque en esos momentos no sé quién de los dos estaba peor. Me acerqué, con miedo a que me rechazara, pero se me tiró. Me abrazó incluso con más ganas de las que yo podía tener al abrazarle, y varias lágrimas se le cayeron. No era normal que todo el mundo llorara en mi hombro, por lo que acabé pensando que sería magnético o instantáneo. Era como aquella vez que Mandy venía a pasar las vacaciones conmigo, y de repente media Barcelona me preguntaba dónde estaba la papelería. Hay días raros en el mundo, pero estaba segura que los míos eran peores que lo de los demás.
Cuando Mario notó que me sentía un poco incómoda porque Amanda me estaba haciendo guarradas con la boca, me soltó rápidamente y enrojeció. Yo miré hacia mi amiga, la que sonreía con aquella preciosa sonrisa de maldad, y me indicó con los dedos que le besara. Le hice un gesto que ni yo misma entendí, y siguió charlando con Iván. Otro al que no se le veía buena cara.
-Lo-lo siento.-Tartamudeó-Ha sido de repente.
-Nada, nada. Estoy acostumbrada.-Se echó a reír.
-Tengo demasiados problemas.
-No nos conocemos pero…
Me cortó.
-Estos problemas te involucran de alguna forma u otra.
-¿Cómo?
-Los averiguarás.
-No Mario no. No los pienso averiguar porque me los vas a decir.
-Me matan. Créeme que no tardarás en averiguarlos.-Miró hacia Mandy.
-¿Es ella, verdad?-Solté pensando lo que no era-¿Te gusta ella, no?
Mario llenó la piscina a carcajada limpia. Yo, agaché la cabeza y enrojecí. Demasiado como para lo que se enrojecía una persona normal.
-¿Amanda?-Volvió a reírse-¡Si es como mi hermana!-Venga risa de nuevo-Ay, señor, señor. Necesitaba esto.-Se acercó a mí y volvió abrazarme. Le cogía gustillo al asunto, al parecer.
-¿Entonces porque la miras tanto?
-Déjalo, déjalo.-Dijo mientras se quitaba las lágrimas de la cara. Ya no sabía si de tristeza o de pena-Son cosas mías, en serio.
Sonreí forzadamente.
-¿No te apetece estar aquí, no?-Me preguntó.
-La verdad es que Amanda tiene pinta de estar pasándoselo bien.-Dije agachando la cabeza-Tampoco quiero molestarlos.
-Yo tampoco.-Me cogió de la mano-¿Quieres que vayamos a dar una vuelta?
-Estoy en bikini.-Dije intentando razonarle.
-Ponte esto.-Me lanzó una camiseta y él se puso otra-Dentro de media hora aparecemos, y ni se enteran.
-¿Tú crees? ¿Y si les da por buscarnos?
-No vamos a ir muy lejos. Coge el móvil y que te llame.-Miré hacia dónde estaban Iván e Amanda. Parecían realmente distraídos y posiblemente no se dieran cuenta de que no estábamos. Metí mi móvil en el bolso, y Mario me cogió de la mano para salir.
-¿No vamos a ir muy lejos, no?
-Claro que no.-Me sonrió-Venga, vas a ver Madrid en estado puro. Bueno, más bien mi barrio. Ya por la noche, si quieres te enseño la capital.
Lo miré.
-¿Tú y yo…, solos?
-Si lo prefieres así…-Nos sonrojamos.
-¿Así que haciendo planes ya parejita?
Nos giramos instintivamente hacia atrás. Amanda me miró sonriente. Con ganas de pillarme a solas y matarme a preguntas. De abrazarme y quitarme esos mofletes tan rojos que tenía, y de darme cuatro o cincos ostias por no lanzarme a por un beso. Iván en cambio, miró a Mario. No se conocían de nada, prácticamente. Pero congeniaban demasiado bien como para que no supieran uno cosas del otro.
-La voy a llevar al parque. ¿Puedo?-Miró a Mandy.
-Si me la cuidas, sí.-Me cogió de la mano y se acercó a mi oído-Que no te meta la lengua, que eso es demasiado. Un besito corto y arreando. Que se ha besado con Clara hace poco, y no quiero que mi mejor amiga chupe las babas.
-Asquerosa.-Me eché a reír-No va a pasar nada.
Arqueó una ceja.
-¿Y si pasa?-La miré sorprendida-No me contestes, princesa. Sé la respuesta.-Me dio un beso ruidoso en la mejilla, y se fue con Iván hacia la piscina.
Mario y yo nos miramos. Aún sin saber que posiblemente aquellos dos llevaban más razón de la que tenían. Me cogió de la mano y entrelazó sus dedos con los míos.
-¿Quieres ir al parque?-Sonreí. Moví la cabeza de forma afirmativa, y tuve una conversación con mi yo interior. Esa pregunta sobraba, llegué a la conclusión. Porque con él me iría a muchísimos más sitios que solo a un parque.
***
Cuuuuuuuuuuuuuuuarto capítulo. Espero que os guste muchísimo aunque se que no es para tirar cohetes, y que no os haya aburrido :)
Un besito y hasta el próximo ^^